Perros y Gatos: Tips de convivencia

Por: Equipo Edupet Santiago 

A pesar de tratarse de especies diferentes, perros y gatos pueden convivir en armonía, incluso llegando a desarrollar conductas amistosas entre sí. La probabilidad de éxito en la relación, es mayor si se da durante las primeras etapas de vida, específicamente en el periodo de socialización, comprendido entre las 3 y las 12 semanas de edad para el perro y las 2 a las 9 semanas de edad para el gato. La  socialización es el proceso mediante el cual los animales se adaptan y aprenden a reaccionar de manera adecuada frente a otras especies y estímulos.

Sin embargo, esto no quiere decir que sea imposible la convivencia entre perros y gatos adultos, aunque, probablemente, sí requerirá un proceso de adaptación más lento. Algunos consejos para lograr que la convivencia sea armoniosa, se entregan a continuación:

a) Lo primero es comprender y conocer el comportamiento natural de cada especie, para poder atender y respetar las necesidades de cada uno por separado.

b) La presentación entre ambos debe ser en calma y paulatina. Se recomienda tener al perro con un medio de sujeción como arnés y correa. Se deben presentar a distancia en un comienzo, dejando que se vean y huelan, sin tener un contacto directo. Además debemos lograr que estas primeras interacciones sean positivas, por lo tanto se debe respetar el espacio de cada uno y asociar a algo agradable como comida, juego o caricias.

c) Tener información sobre lenguaje corporal en ambas especies para comprender lo que sucede durante los contactos e intervenir cuando alguno se sienta incómodo.

d) Si es necesario, se puede modificar el ambiente.  Para el gato es muy importante tener zonas donde esconderse o huir en un determinado momento y aislarse de ciertas situaciones. Hay que evitar que el perro tenga acceso a estos espacios, así como a su caja de arena y zona de alimentación. Una buena alternativa es proveer de repisas y lugares en altura para el gato.

e) En el caso de los perros, estos pueden llegar a ser invasivos a la hora de interactuar con los gatos. Para evitarlo, se pueden enseñar conductas  de calma, bajo comandos y entrenamiento con refuerzo positivo y de esta forma controlar mejor las interacciones.

f) No se debe castigar o forzarlos a que tengan contacto entre sí, ya que esto genera estrés y puede empeorar la situación.

g) Durante el proceso de adaptación, es preferible no dejarlos solos sin supervisión. Lo ideal es dejar al gato y al perro en habitaciones separadas hasta que alguien pueda vigilarlos para evitar enfrentamientos y conflictos.

Si durante los primeros acercamientos no hay buena recepción tanto del perro como del gato, se recomienda recurrir a la ayuda de un Médico Veterinario Etólogo Clínico.

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